SOBRE LA IDEA

Para quienes nacimos con una mente tan inquieta como los emprendedores y constantemente nos estamos preguntando e imaginando realidades que queremos experimentar, nuestros pensamientos son un constante cumulo de ideas, y precisamente ese es el tema del día de hoy: LA IDEA. 

La idea es ese primer paso para emprender. Todo empieza a partir de ese pensamiento que visualizamos y queremos ver materializado. La idea puede surgir de cualquier situación, cualquier conversación, hasta de la misma observación de un objeto, animal, de mirarnos al espejo o de cerrar los ojos. Siempre hay ideas que se cruzan por nuestra mente, pero en esa galería y abanico de posibilidades hay una que nos atrapa, o mejor aún, que nosotros atrapamos. 

Entonces empezamos a voltear la almohada de un lado a otro, cada tanto nos concentramos en ver, sin pensarlo, un punto fijo imaginando esa idea, se nos salen unas cuantas sonrisas y empieza una taquicardia necesaria y una vocecita que nos dice la palabra milagro: “HÁGALE”. 

Pero, qué idea será mejor, tal vez esa idea está muy loca, o quizá dejo para desarrollarla luego… estas y otras preguntas que bloquean el proceso siempre se cruzan en el camino, pues mi respuesta a es que no, tengo para decirles que es el momento, y no me interesa andar con palabras motivacionales que a veces al momento de ejecutar, pueden frustrar, yo les hablo de la realidad que han experimentado muchos de los casos de éxito de otros emprendedores y del mío. 

Pero bueno, empecemos por lo primero: siempre hay un montón de ideas que ruedan por la cabeza, todas son muy valiosas y seguro que si las unes y las consolidas pueden llegar a ser todo un éxito. Aunque el desorden nos puede generar un poco de satisfacción y despreocupación, también genera olvido, entonces uno de los tips importantes es que lleves una agenda en la que anotes cada idea que se te venga a la cabeza. Ojo, sin discriminar ninguna, por el contrario, anotar hasta lo que parezca más ilógico. 

Después de anotar tus ideas y recolectar un banco de información de que viste, percibiste, observaste y anotaste, es el momento de que empieces a decantar todo esto y lo conviertas en una idea más sólida. 

Toma a tu idea y hazle las siguientes preguntas:  qué, quién, cómo, cuándo, dónde y por qué, cuestiónate y verás que vas encontrando respuestas. 

Súper importante: nunca juzgues a tus ideas. No pienses que son imposibles de alcanzar o que están demasiado “voladas”, mejor piensa cómo puedes empezar a trabajar para desarrollar esa idea que tienes en mente; sí, la misma que te hace voltear la almohada y te saca sonrisas de la nada. 

Seguro oirás muchos comentarios negativos alrededor de tu idea, muchos cerrarán los ojos y pondrán su mano en la cabeza en señal de “no entiendo”, otros se reirán a carcajadas, pero a ti lo que te debe importar es tu plan de trabajo para dejar de llamar a tus sueños así y empezarles a decir realidad. 

Conserva tus ideas como el pilar más importante para cumplir tus metas. Las ideas son el principio de toda decisión y por eso debes protegerlas como tal, además porque son propias y es ahí donde puedes ubicarte como un ser innovador. 

Seguro tendrás que moldear tus ideas para que tengan la forma que se requiere y poder emprender, pero eso no quiere decir que cambie su esencia, solo que se adecúa a las necesidades y al espacio en el que se vaya a desarrollar.  Tu idea es diferente a tu meta, la primera, es el bombillo encendido que iluminará tu camino, la segunda, es ese lugar a donde quiero llegar.